La empresa Talleres Ramón Castro había identificado una serie de deficiencias en el sistema de corte de biomasa que empleaban hasta el momento, basado en corte por cadena. En base a los requisitos de uso del sistema, se diseñó y desarrolló uno nuevo basado en cizalla, que posteriormente fue patentado por la empresa.
El primer prototipo funcional fabricado ya ha realizado más de 20.000 cortes sin ningún tipo de mantenimiento, lo que supone un notable incremento de la eficiencia global del equipo y una reducción de los costes de operación, en comparación con el sistema de corte anterior.